viernes, 31 de diciembre de 2010

VEGARADA

Un día cualquiera, en la primavera de no sé qué año, cuatro mosqueteros nos juntamos para dar un paseo por la nieve en el puerto de Vegarada.
Hay veces que sobran las palabras.

video

Música de Luarna Lubre: DUN TEMPO PARA SEMPRE      

jueves, 30 de diciembre de 2010

¡ALIGERA!

¡Aligera! Guía completa del senderismo ultraligero, es una pequeña gran obra de Don Ladigin.
Es un libro pequeño, fácil de leer, y lleno de trucos y estrategias para planificar tus excursiones de forma que no te falte de nada, y no pujes por nada innecesario.
Es uno de esos libros que no te lees del tirón, tienes que pararte a apuntar cosas, tomar notas y comprobar tu material, y a medida que lees, te entran más ganas de salir de excursión para poner en práctica lo aprendido.
Una guía para los senderistas, amantes de las excursiones de varios días, que nunca está de más leer y repasar.
Es cierto que muchos de los consejos que ofrece no son muy útiles aquí en el norte de España; el libro está pensado para trekkings de varios días en Estados Unidos, y otros países. Pero ¿Y si un día nos encontramos en una aventura semejante?
Muy recomendable.


Para más información contactar con www.desnivel.com

miércoles, 29 de diciembre de 2010

ATILA II PARTE

No recuerdo el año, ni los nombres de los protagonistas, pero sé que estaba abierto el bar de las Hoces, un pequeño chiringuito en mitad de las hoces de Vegacervera. Allí se juntaron cuatro amigos, dos ellos sabían escalar, y los otros dos no, asique hicieron dos cordadas equitativas; un veterano, guía de cordada, con un novato. Y así se dispusieron a escalar dos vías diferentes.
Nuestra historia nos lleva a la cordada liderada por Atila que se dirigió a una fisura de apariencia sencilla, situada en el espolón del puente sur, junto a la vía de “Levitación trascendental” y a la de “Encuentro inesperado”



La forma de asegurar al escalador, no era ni mucho menos con los elementos de que disponemos hoy en día, como las cestas, reversos, gri-gris, y un sinfín de aparatos, ni tan siquiera con un nudo dinámico al mosquetón… se aseguraba “en dulce”. Para los menos familiarizados con el término, significa que el asegurador se pasa la cuerda por la espalda, y si el escalador se cae (menudo miedo solo de pensarlo) el asegurador le frena con la fricción que hace la cuerda en su propio cuerpo. Existían los seguros de expansión, si, los buriles, y creo que todos aquellos que os hayáis colgado de uno coincidiréis en que un parabolt ofrece una seguridad infinitamente mayor. Pero en este caso la vía no estaba equipada con buriles, había que ir protegiéndola. ¿Cómo? ¿Con cómodos friends, pitones, fisureros y cintas disipadoras? No. Si había empotradores, y clavos de forja, y todo lo que pudiese empotrarse en una fisura y atarle un cordino para pasarle un mosquetón, como tuercas, tacos de madera, etc. Pero sobre todo se utilizaban los anclajes naturales: puentes de roca, pequeñas lajas en las que colocar drizas…

Y dicho esto, ¿Esa gente son, o no son unos héroes?
Borja y yo siempre decimos que admiramos mucho a la “gente del arnés rosa” por esos colores que le daban al material en los años 80. Y por supuesto, admiramos más aun a todos los predecesores de la “gente del arnés rosa”



Así pues, se encaramaron a una pared en las hoces, y comenzaron el ascenso.
Por lo que nos contaba Atila, el primer largo no tuvo complicaciones ni anécdotas graciosas, pero en la salida del segundo largo sí que hubo algo para contar.
Atila, como corresponde, iba abriendo la vía. Ascendió unos cuatro metros, cuando al agarrase a una laja, ésta se desprendió, con tan buena suerte que el protagonista quedó situado encima de ella, y comenzó a descender como sobre una tabla de surf. Digo que con buena suerte, porque si la laja es la termina montada encima de ti, las consecuencias son totalmente distintas.
Pues bien, estando el escalador descendiendo sobre la laja, vio que en la carretera, acercándose al pie de vía, se dirigía una moto con dos pasajeros. Pensó que la laja les aplastaría, y también dudó de si su compañero le frenaría la caída. Pero le frenó, milagrosamente solo calló unos ocho metros, cuando su compañero detuvo la caída. Pero la roca siguió su camino precipitándose contra la carretera a escasos metros de la motocicleta. Por supuesto que entre el susto, y el intento de esquivar la roca, los dos ocupantes cayeron de la moto, sin consecuencias excesivamente malas, en apariencia.

Al terminar la escalada, y descender, los dos escaladores se dirigieron al bar donde encontraron al propietario de la moto, y su acompañante, el médico del  pueblo. Aparentemente no estaban heridos, el médico había dado un trago a un vaso de agua, pero cuando lo escupió, todo ensangrentado, vieron que el agua era para aclarar las heridas de algún diente roto. Por suerte todo quedó ahí.

Y esta fue la historia que me contó un aperturista de los de antaño. Atila.

lunes, 27 de diciembre de 2010

ATILA

La escalada clásica es una de las modalidades que más me gusta, por su compromiso, su limpieza, por el reto que supone, porque son muchos metros de pared y sobre todo por lo que hay que “cacharrear” todo el material necesario, los trucos, la invención, el buscar un sitio para poner un seguro… es una sensación diferente, cuando buscas una fisura, colocas un empotrador y tiras fuerte para probarlo; y luego superas el paso sabiendo que no debes caerte… es como: UUUHHIIIIIHHHUUUUU!! Y llegas a la reunión, te aseguras, y sientes como te vacías, como va desapareciendo la tensión y queda una flojera de alegría durante un instante, y te dices: “buaa, que pasada, que largo más disfrutón” y cuando llega tu compañero de cordada lo comentáis con entusiasmo.


Ivan y yo antes de escalar. Otoño 2009



Abriendo el primer largo




Donde más he practicado la escalada clásica es en las Hoces de Vegacervera, en León, sobre todo por proximidad, y la vía que más he repetido es La Fisura de Atila. Es una de las más sencillas, asequibles y disfrutonas de todas las hoces, y donde suelo ir con amigos que están iniciándose en el tema. Pero también la he subido por el placer de escalar una tarde tranquilamente, por disfrutar de una pared sin tener que sufrirla.


Abriendo el tercer largo con Juacar detras de mi





Abriendo la fisura del tercer largo



Con quien más veces he subido ha sido con mi amigo Borja, y una vez, nos dio la locura, y nos fuimos de noche… una noche de luna llena que pasamos por allí de camino a casa de Borja en Felmín, nos miramos y dijimos: “hay luna llena… ¿tú has escalado de noche? Es una pasada” asique cenamos y nos fuimos a escalar, a la luz de la luna llena y de nuestros frontales… claro que la vía esta en un espolón donde no daba la luna… pero al llegar arriba del todo si que veíamos con su luz, y fue algo especial, la primera vía de clásica que escalé de noche.


Ivan y yo en la reunión del tercer largo



Primer rapel



Este verano ocurrió algo que no me esperaba, conocimos a Atila, el aperturista de la vía en cuestión. Nos lo presentó Pedro en Vegacervera, y nos estuvo contando la historia de su primera ascensión.


Iñigo en la tercera reunión





Último rapel

Hace muchos años que salgo al monte, 7 años que escalo, 5 años que trabajo como guía y 2 años que doy clase en la Escuela Castilla de Palencia… pero ¿qué dices cuando te encuentras con un héroe al que no esperabas conocer?
¿Con un escalador que abrió esa vía que tanto te gusta hace más de 30 años? Con los materiales y la técnica de aquel entonces…
Pues te callas, escuchas todo lo que tenga que decirte, aprendes todo lo que puedas aprender, le muestras tu respeto, porque se lo merece, y compartes su historia, emocionándote al contarla porque no se la has oído al amigo de un amigo, se la has oído al protagonista de la historia.

Y os voy a contar esa historia, pero hoy no, mañana.



sábado, 25 de diciembre de 2010

CUEVA DE TIBIGRACIAS

Hola amigos,
Hoy quería recordar el día que en el invierno de 2009, 3 colgados nos fuimos a una cueva con río subterráneo, lo que implica estar mojado a bajo cero, y en la nieve… esas cosas que todos hacemos alguna vez… y lo pasamos realmente bien. El frío no fue un gran problema, pues debajo de las fundas teníamos un traje de neopreno.

La cueva en cuestión se llama Tibigracias, se encuentra en los Caseríos de Valdeteja. Tengo entendido que desde hace un año aproximadamente está cerrada con una verja de forja, y para acceder hay que pedir la llave en Valdeteja (creo que preguntando en el bar, y hay que pagar algo, una cantidad simbólica)
Es una cueva muy chula y sencillita para llevar a los colegas que se están iniciando en la espeleología. No tiene apenas progresión vertical, no es necesario llevar cuerdas.
El recorrido es aproximada mente de un kilómetro de ida y otro de vuelta (es una cavidad lineal que se termina y hay que volver por el mismo camino, no una travesía) la mayor parte del tiempo hay que caminar por el lecho de un río, que cubre de los tobillos a la cadera, dependiendo del tramo. En un punto hay un paso superior que hace como un baipás al río para salvar un paso estrecho semi-inundado (que se puede pasar fácilmente por el agua si eres mañoso sin mojarte más de la cintura)


Gatera a la entrada de la cueva


Una actividad muy chula para un día cualquiera que no sabes que hacer.
Y aquí os dejo un pequeño video de la aventura.

video


Un saludo.

viernes, 24 de diciembre de 2010

FELIZ NAVIDAD

ENTRE AGUA Y ROCA OS DESEA A TODOS UNA MUY FELIZ NAVIDAD Y UN PRÓSPERO AÑO NUEVO

Belén de cunbres en el circo de Gredos



















“Muchas personas se pierden las pequeñas alegrías mientras esperan la gran felicidad”
(Pearl S. Buck)

jueves, 23 de diciembre de 2010

MOTIVACIÓN

Cada mañana en el Serengueti, la gacela sabe que tiene que correr más rápido que el más rápido de los leones si quiere sobrevivir.
Cada mañana en el Serengueti, el león sabe que tiene que correr más rápido que la más lenta de las gacelas si quiere sobrevivir.
No importa si eres león o gacela, ¡CORRE!

Don Borja Rebaque. Truchillas - Vizcodillo 2009

Borja Rebaque en la carrera de montaña Truchillas – Vizcodillo 2009.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

IN MEMORIAN

Aquel subir cargado,
aquel buscar la sombra,
aquel primer contacto,
aquel mirar el croquis,
aquel buscar la vía,
aquel poner los gatos,
aquel oír: “¿me pillas?”
aquel sudor del casco,
aquel tacto, caliza,
aquel temblor de piernas
¡te alcancé, preciosa mía!


Una saca bien cargada,
un paseo por la fronda,
la boca de la sima,
un vestirse y un calzarse,
y aunque alumbren mas las ganas que el carburo,
una luz,
un anclaje, una cuerda, una ilusión,
un “te cuento”
un “me voy”
una broma,
un “estoy”
un silencio, exclamación, admiración,
un dar gracias a algún dios,
por ver lo inexplicable,
la increíble formación,
por volver a salvo a casa,
un recuerdo, el más valioso,
una experiencia, compartir,
un vistazo al cuaternario,
y te embarga un sentimiento,
cual de cima conquistada,
te alcancé y estoy entero,
he vuelto a casa.

martes, 21 de diciembre de 2010

Disfrutando en el trabajo

Hola amigos,
Aquí os dejo el enlace a la página de tokitantv, donde Haritz, un chico muy majete ha publicado un video que gravó este verano cuando vino a visitar el río subterraneo de la cueva de Valporquero con nosotros.
En el grupo ibamos guiando mi copañero David y yo, y me hizo mucha ilusión cuando Haritz nos envió el video por e-mail, porque en tantos años trabajando aquí no tenía fotos o videos, y éste está muy bien.
Espero que os guste.

http://tokitan.tv/es/valporqueroko-haitzuloa

Un saludo.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Expedición en Marruecos

Nuestra aventura por Marruecos comienza en Vegacervera, donde mi buen amigo Borja me dice “oye, que el Toubkal está a más de 4.000 m. y es más barato que ir a los Alpes… ¿vamos?” y yo le dije “vale”
 Y la aventura continua en el aeropuerto de Marrakech, desde donde cogimos un taxi hasta la pequeña localidad de Imlil.
Imlil es como el Chamonix del Atlas, uno de los últimos lugares de avituallamiento en los que encontrar tiendas, comida, alojamiento y mulas, que parece una tontería, pero cuando vas cargado con unos 25 kg. de material se agradece que la mula lo portee te lo lleve.
Es fácil encontrar en Imlil guías, mulas y sobre todo los “packs completos” (alojamiento, manutención, guías, mula, taxi…) nosotros conocimos a un hombre que tenía un negocio de este tipo, y coincidimos con una pareja que ya les conocía y quedaron tan contentos que repitieron. Solo contratamos la mula que nos llevó las mochilas grandes hasta el refugio, y vuelta a Imlil, el alojamiento y comida del día que bajamos de la montaña y el taxi a Marrakech del último día… y merece la pena, porque si no te sale mucho más caro, lo comprobamos.


Mapa orientativo del valle

El camino de aproximación desde Imlil hasta el refugio (hay 2, uno marroquí, y el otro es de la federación francesa, nosotros nos alojamos en este) no es tan duro como nos lo pintaban, tardamos unas 4 horas, y ascendemos desde los 1740 m. de Imlil hasta los 3.207 m. donde está situado el refugio, notando un ligero dolor de cabeza. También es de mencionar que salimos de León a las 11 de la noche, fuimos a Madrid, volamos a Marruecos, cogimos el taxi y empezamos a andar todo seguido sin haber dormido nada… igual eso también influye, jeje.


Al principio nos costó un poco coger el ritmo del refugio… mucho descontrol y muchas horas allí, pues la dinámica principal es levantarse a las 5:00 a.m. para salir pronto al monte, poder hacer cima, o la actividad que se quiera y volver para el medio día, a comer al refugio. A partir de las 3 o 4 de la tarde ya no se podía estar fuera del frío que hacía y a las 5 ya era de noche.
 Por otra parte lo normal era hacer una noche solo, puesto que la gente iba a subir el Toubkal (la montaña más alta de la cordillera del Atlas con 4.167m.) nosotros en cambio teníamos otro planteamiento y nos quedamos 4 noches. Así que en resumidas cuentas esta fue la actividad que hicimos:

Día 1: Aproximación desde Imlil hasta el refugio (para ir aclimatándonos al nuevo terreno)
Día 2: Ascenso al Toubkal y Toubkal Oeste.
Día 3: Ascenso por la canal Irhez Ikhellounn y escalada a los Clochetones.
Día 4: Ascenso por la canal Tizi-n-Tadat hasta el Dedo del Tadat.
Día 5: Regreso desde el refugio a Imlil.

La ascensión al Toubkal no estuvo mal, aunque no cumplió con todas nuestras expectativas…
El principio se nos hizo un poco pesado, y hacía mucho frío hasta que llegamos al sol (casi en la arista de la cima)
No me gusta criticar la masividad de este tipo de actividades por clientes con sus guías, pues yo trabajo en ello, y sinceramente me alegro de ver que toda aquella gente tenga la prudencia de contratar un guía para esa ascensión… pero nos esperábamos otra cosa… por todas partes donde íbamos o mirábamos no veíamos más que rocas, arroyos, arbustos, pero no gente; era todo tan agreste, tan indómito… que nos sorprendió ver tanta gente en esa ascensión. Pero claro, es la más conocida, es la montaña más alta y es asequible física y técnicamente hablando.


Cima del Toubkal

Y como dos niños pequeños, nos pasamos algo más de una hora en la cima para ver qué pasaba, que se notaba estando tan alto, jeje, no notamos mucho, solo que los esfuerzos explosivos te piden una respiración más acelerada de lo normal. Lógico.

En la canal Irhez Ikhelloun entramos… un poco equivocados, jeje, queríamos haber tomado otra más al sur, pero eran las 5 de la mañana y estaba todo oscuro… gajes del oficio.
Aun así lo pasamos bien, esta ascensión es chulísima, muy pendiente, muy abrupta, en muy poca distancia salva un desnivel impresionante, y la vista al llegar arriba… sublime. La vertiente contraria, es decir, la oeste, parecía un paisaje lunar y era de largo más abrupta y escarpada que por la que habíamos subido nosotros. En aquella pequeña horcadina donde comienza la escalada a los Clochetones soplaba un viento que parecía una turbina. Escalamos rápido hasta el segundo Clochetón, y desde allí rapelamos de un par de clavos que encontramos.
Fue una gran actividad.


Irhez Ikhellounn y escalada a los Clochetones

Cuando ascendíamos por la Tizi-n-Tadat teníamos en mente coronar el Biiguinnouessene (4.002 m.) y el Tadat (3.837 m.) pero no pudo ser.
La canal estaba orientada este – oeste, por lo que nos dio el solecito hasta que llegamos al collado del Dedo del Tadat, unas nubes que daban miedo cubrían el Toubkal y todo el valle, y se movían muy deprisa. Ninguno de los dos quería bajar por la canal que subimos si ésta se mojaba, y no sabíamos cómo eran de terribles las tormentas en esta cordillera. Así que, a tiro de piedra cresteando de ambas cimas, nos miramos y nos dijimos: “Bajamos, ¿no?” “Si, a toda leche” Sacamos los bastones, y bajamos corriendo entre los pedreros.
No nos pesa el no haber coronado las dos cimas; lo pasamos muy bien, la actividad fue increíble, y el objetivo era disfrutar, no hacer cimas, así que nos llevamos un gran recuerdo.
Por cierto, al final no llovió…

Dedo del Tadat y Tadat al fondo

Voy a dejar algunos consejos para los aventureros que les pique el gusanillo del Atlas, lo primero decir que la cartografía no es de lo mejor… incluso los mapas oficiales del ejército dejan mucho que desear, pero es lo único que hay, eso sí, lo tienen en los refugios y alberges desde Imlil.
Es una actividad que para montañeros experimentados no requiere necesariamente de un guía, pero si no se tiene suficiente experiencia es recomendable. Contratando el pack completo no sale caro en absoluto, y el trato que recibes en todos los sitios es inmejorable.
A mí me dijeron que no hacía falta ropa de abrigo, y que se puede ir en zapatillas de montaña… hace frio, aunque sea verano no dejas de estar a mucha altitud, y las zapatillas de montaña están bien si vas a correr, pero si no, siempre botas que aquello es todo un pedrero gigante.
Por cierto, hablando de correr vimos pasar la Maratón del Toubkal, una prueba que parte desde Imlil, se asciende al Toubkal y vuelta a Imlil, y los dos primeros puestos fueron para dos catalanes (no sabemos los nombres, pues la información allí es muy pobre)
Otra cosa más, un amigo me dijo que en este tipo de viajes conviene mandar un e-mail a la embajada del país para comunicarles el itinerario previsto, por si acaso… nosotros lo hicimos, y nos contestaron agradeciendo la información y ofreciéndonos un teléfono de contacto. Es sencillo y práctico.


En fin, este es el resumen de nuestra historia. Y la parte más importante de las historias es cuando vuelves a casa, porque puedes contarlas.

“una cima no se conquista cuando llegas a su cumbre, sino cuando llegas a casa”  







Actividades Invernales

Llega la nieve, y con ella una oportunidad de disfrutar de la montaña de una manera diferente.
El montañismo invernal es una de las actividades que más me gustan, ya sea esquiar, dar un paseo con raquetas de nieve, escalar una cascada de hielo, ascender un corredor, construir un iglú...


Pero este tipo de actividades han de hacerse siempre con precaución y preparándolas bien, pues la montaña en invierno no deja de ser un ambiente hostil, donde las condiciones pueden cambiar rápidamente y las horas de luz son mucho más escasas que en verano.
A parte de los conocimientos técnicos y el material necesario, se deben tener en cuenta factores como la meteorología, algo muy fácil de prever mirando el tiempo en internet.

Hoy en día no es necesario ser un experto para disfrutar de la montaña invernal con seguridad, puesto que la falta de conocimientos y material técnico pueden ser suplidos por la contratación de servicios guiados como los que ofrece la empresa de León GUHEKO S.L. donde podrás encontrar una amplia oferta de actividades tanto invernales como estivales.

Así que ya sabéis, a disfrutar mucho de la montaña, pero siempre de forma responsable.
Un saludo.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Atardecer en Imlil

“¡Qué hermosura la de una puesta de sol en estas solemnes soledades! El astro rey se hincha al tocar el horizonte, como si quisiera gozar de más tierra, y se hunde, dejando polvo de oro en el cielo, y en la tierra sangre de su luz”
(Miguel de Unamuno)

Y con esta modesta entrada inauguro mi blog, con emoción y ganas de hacerlo bien.
Espero que os guste.